Día: 19 septiembre, 2016

El Mayrit Árabe

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La fundación de Mayrit se produjo durante la segunda mitad del siglo noveno (no antes de 850 ni después de 890), sin embargo, dada su posición geográfica y estratégica dentro del territorio musulmán de la península, pronto se convirtió en un enclave principal, siempre a la sombra de Toledo.

El enclave poseía una “almudaina” protegida por una muralla robusta y alta alternada con almenas de perímetro cuadrado y que se complementaban con torres vigía exentas (albarranas), como las  de Narigües, Gaona o la de los Huesos (cuyos restos hoy se conservan en el parking subterráneo de la Plaza de Oriente). Para franquear las murallas, tres puertas: la principal, de la Vega (entrada desde el camino de Toledo), que subía por la cuesta del mismo nombre; la puerta de Santa María, que comunicaba la medina con los caminos del este; y la puerta de la Sagra, que lo hacía por el norte, en la Plaza de Oriente.

Además de la muralla limítrofe, existían otra serie de elementos de carácter geográfico que conferían una protección a la villa. En primer lugar, la terraza del Manzanares, que establecía un desnivel hacia el oeste difícil de superar (hoy allanado por el ajardinamiento del Campo del Moro). Al norte los arroyos del Arenal y Leganitos y al sur el arroyo de San Pedro (actual calle Segovia) y su inclinada pendiente también conferían una frontera natural para la futura capital.

Por el contrario, la zona este siempre fue la más desprotegida de la ciudad. Es verdad que la regularidad de su terreno la hacía más apetecible para una incursión enemiga. Pero ese cambio en la trayectoria habría resultado demasiado largo y costoso para las tropas venidas del norte. imageslfvvcqv6

Accediendo por la puerta de la Vega y habiendo dejado atrás las huertas del río, se llegaba al centro neurálgico, comercial y social, de la pequeña almudaina. Desde esa misma puerta, se podría ver la de Santa María, y muy cerca de esta, la mezquita. En el extremo noreste de la medina, a la sombra de un peral, una fuente, perteneciente con mucha probabilidad, a unos baños o hamman. A la izquierda, salvando la orografía pronunciada y el patio de armas, se alcanzaba el gran alcázar.

La razón estratégica, militar y administrativa de la almudaina enseguida dio paso al establecimiento de una pequeña medina con zona residencial y comercial que iba creciendo hacia el este. Al este de la medina, quizás poco tiempo antes de la conquista cristiana en 1085, se construye una nueva mezquita. Muy cerca de esta, siguiendo el camino de Guadalajara, se llega a la laguna Luján, llamada a ser uno de los centros principales de la futura villa.

A la vez que se extendía la medina, surgió un nuevo barrio al otro lado del arroyo de San Pedro, sin muralla y, en cierto sentido, como medida diferenciadora. Allí hubo de establecerse la comunidad mozárabe. Estos cristianos, se asentaron en torno al primer edificio cristiano de Madrid: una pequeña iglesia dedicada a San Andrés.

En este momento Mayrit, con su cadí, sus comerciantes, artesanos, militares, funcionarios, judíos, cristianos, mujeres y niños, sumaba un total de mil habitantes aproximadamente. Todos ellos forman parte de un enclave estratégico encuadrado junto a la Marca Media que, pese al enfrentamiento militar, se relacionaba con cristianos y judíos en lo comercial y social, favoreciendo el lugar como un punto próspero llamado a seguir creciendo con el paso de los años.